Respuesta rápida
Si quiere proteger toda la instalación de la casa frente a la cal (tuberías, termos, grifos, lavadora), necesita un descalcificador. Si quiere mejorar el agua de beber y cocinar, necesita una ósmosis inversa. En muchas casas de Alicante, lo mejor es combinar las dos.
El descalcificador trata el agua de toda la casa. La ósmosis se instala normalmente bajo el fregadero y solo trata el agua de beber. No compiten: hacen cosas distintas.
Cómo funciona cada equipo
El descalcificador cambia el calcio y el magnesio del agua por sodio con una resina que se regenera con sal. Así evita que la cal se deposite en la instalación cuando el agua se calienta o evapora.
La ósmosis pasa el agua por una membrana que retiene la mayoría de sales y minerales. Da un agua con muy pocos minerales, agradable para beber. Necesita cambios periódicos de filtros y de membrana.
- Descalcificador: resina y regeneración con sal
- Ósmosis: membrana y filtros para agua de beber
- Descalcificador compacto para pisos pequeños
- Los dos juntos: protección y agua de beber
Precios y mantenimiento
Un descalcificador instalado suele costar entre 350 € y 1.500 € según capacidad. Una ósmosis doméstica, entre 200 € y 600 €. El descalcificador gasta sal y necesita revisión periódica. La ósmosis, cambios de filtros y membrana según el uso.
Antes de comprar, conviene medir la dureza real del agua y el consumo de la casa para elegir bien el tamaño. Un equipo mal elegido gasta de más o se queda corto.
Qué recomendamos según el caso
En una vivienda normal de Alicante con agua dura, el descalcificador protege la inversión en calderas, termos y electrodomésticos, y la ósmosis aporta buena agua de beber. En pisos de alquiler, el descalcificador reduce quejas por manchas y presión, y evita averías repetidas del termo.
Si hay poco espacio, existen descalcificadores compactos. Le orientamos sin empujarle al equipo más caro: primero medimos, luego recomendamos.